viernes, 15 de agosto de 2008


Tal día como hoy, nacía Carmen Conde Abellán







Carmen Conde Abellán
(Cartagena, 15 de agosto de 1907 - Madrid, 8 de enero de 1996) fue una maestra, poeta y narradora española. En 1931 fundó, junto con Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena. Fue la primera académica de número de la Real Academia Española; pronunció su discurso de entrada en 1979.

A los siete años se trasladó con su familia a Melilla, donde vivió hasta 1920. Las memorias de esta época están recogidas en Empezando la vida. En 1923, apruobó unas oposiciones para Auxiliar de la Sala de Delineación de la Sociedad Española de Construcción Naval y comenzó a trabajar, iniciando su colaboración con la prensa local un año más tarde. Al los 19 años comenzó a estudiar Magisterio en la Escuela Normal de Maestras de Murcia.

Un año despúes, en 1927, conoció al poeta Antonio Oliver Belmás y formalizaron sus relaciones. Antonio Oliver encauzó el rumbo poético de Carmen Conde. Ella publica en Ley: (entregas de capricho), y en 1928 en Obra en marcha: diario poético, las minoritarias revistas de Juan Ramón Jiménez. En 1929 escribe su primera obra, Brocal, terminando sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Albacete el año 1930. Un año más tarde, el 5 de diciembre de 1931 se casan para crear la primera Universidad Popular de Cartagena. En 1933, ambos fundan la revista Presencia, órgano de la Universidad Popular de Cartagena, institución que también cuenta con biblioteca de adultos, biblioteca infantil, cinema educativo, conferencias, excursiones, exposiciones de arte, etc., auxiliados por el Patronato de Misiones Pedagógicas. Carmen trabaja como maestra en la Escuela Nacional de Párvulos de El Retén.

En 1934 Carmen Conde publica Júbilos, prologado por Gabriela Mistral e ilustrado por Norah Borges. Trabaja como Inspectora-Celadora de Estudios del Orfanato de El Pardo, hasta que dimite en 1935. En este año, los esposos colaboran con periódicos nacionales, como El Sol, y también con publicaciones seriadas hispanoamericanas.

Al estallar la Guerra Civil, Oliver se une al ejército republicano al frente de la Emisora Radio Frente Popular n. 2. Carmen le sigue por varias ciudades de Andalucía, pero regresa a Cartagena para cuidar de su madre. El estallido de la Guerra hace que en julio de 1936, renunciaran al proyecto de acudir a la invitación de Gabriela Mistral (entonces Cónsul de Chile en Lisboa), antes de viajar a Francia y Bélgica, para estudiar las instituciones de cultura popular en aquellos países, para lo que Carmen había obtenido una pensión. También en la Facultad de Letras de Valencia sigue cursos y aprueba oposiciones a Bibliotecas, aunque no llega a ejercer. Al acabar la Guerra, Oliver vive recluido en Murcia en casa de su hermana; Carmen se instala en El Escorial en casa de unos amigos, los Alcázar.

La década de 1940 fue literariamente muy productiva para ambos; ella utiliza como seudónimos Magdalena Noguera, Florentina del Mar y otros. Imparten cursos para extranjeros, pronuncian conferencias... En 1941, Carmen se instala en la calle Wellingtonia de Madrid, en un inmueble propiedad de Vicente Aleixandre, que reside en la planta baja. Desde 1944 a 1951, colabora en Radio Nacional de España. Por fin, el matrimonio puede reunirse en 1945, residiendo en la Pensión Valls de la madrileña calle Goya, junto con la madre de Carmen, hasta que en 1949 pasan a vivir en el que será el domicilio familiar, en la calle Ferraz. Ella se encarga de la asesoría literaria de la Editorial Alhambra, colabora en la Sección Bibliográfica del CSIC y en la Sección de Publicaciones de la Universidad Central de Madrid. Estos años publica algunas de sus obras poéticas más importantes: Ansia de la Gracia, Mujer sin Edén...

En el año 1956, el matrimonio gestiona la cesión al Ministerio de Educación Nacional del archivo de Rubén Darío, que estaba en poder de su última compañera, Francisca Sánchez.

El 28 de julio de 1968 muere Antonio Oliver, promocionando su esposa tres años más tarde la edición de las obras completas de su marido. En el año 1978 es elegida académica de número de la Real Academia de la Lengua, ocupando el sillón "k", pronunciando el 28 de enero de 1979 el discurso de ingreso en la Academia, Poesía ante el tiempo y la inmortalidad.

A partir de la año 1982 y a pesar de la continuidad en su labor creadora, comienzan a manifestársele los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Aun así, no deja de conceder entrevistas, participar en programas de radio, etc. Incluso en 1987 recibe el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Canciones de nana y desvelo.

En los últimos años de su vida entre 1992 y 1996, vive en una residencia en Majadahonda (Madrid). En septiembre de 1992 redacta su testamento legando al Ayuntamiento de Cartagena, su ciudad natal, la totalidad de su obra literaria y la de su marido. Los mandatarios de la escritora, en virtud del poder otorgado por la misma, formalizan un convenio que regula la donación de este legado cultural, cuyo texto definitivo se aprueba en 1994. Con la misión de velar por el buen funcionamiento y cumplimiento de los fines de la donación, así como el fomento de las personalidades de Carmen Conde y Antonio Oliver y sus obras, el Ayuntamiento de Cartagena se compromete en este Convenio a crear el Patronato Municipal Carmen Conde-Antonio Oliver, que se constituye en 1995; este mismo año se inaugura el Museo.



Hombre con violín


Esos hombres del violín llevan su voz en el brazo
como la vena firme de una canción muchacha.
Van celándola dulces, con los ojos cerrados,
todos brasa y suspiro del ensueño que llueve
diminuto rocío de aprisionadas flores
en los cuerpos fragrantes de sus violines músicos,
aun con hojas y aromas del encendido bosque.

Un violín es la voz de una fuente con viento
a la que brizan ásperos y dulcísimos soplos.
Lo sabe quien lo pulsa, y flotan sus cabellos
como yerba que sube por el tronco de un árbol,
mientras la mano empuja hacia el cielo las cuerdas
y la otra recorre con el arco un zodíaco.

En rubio; huele a nardo en la noche con luna,
y de jazmines siembra la abandonada tarde.
Tan delgado y ligero como fueron las ninfas,
sinuoso y con algas, como verde sirena.
Es la voz que prefiere la Primavera fría.
Y al Otoño le cuenta que se fueron las aves.
Los cipreses la exhalan. El calor de los vuelos
en los violines junta con las plumas los nidos.


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