domingo, 13 de enero de 2008

Fallece Ángel González

Desgraciadamente hoy tenemos que darles otra mala noticia. Ayer falleció el poeta Ángel González.



Nació en Oviedo en septiembre de 1925, era uno de los grandes vates españoles del siglo XX. Ha sido merecedor de premios como el Príncipe de Asturias de las Letras y el Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana. Además era miembro de la Real Academia Española.



En 1955 presenta su primer libro, Áspero mundo, al Premio Adonais y recibe un accésit. Después le seguirían poemarios fundamentales como Sin esperanza, con convencimiento (1961); Grado elemental (1961), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971), Prosemas o menos (1983), Deixis de un fantasma (1992) y su último libro, Otoño y otras luces (2001).

Así hablaba Saramago de Ángel:

"Cuando hace años empecé a entrar más profundamente en el conocimiento de la vida literaria española, me encontré con un poeta que por la época y por las circunstancias del tiempo y de la creación poética me pareció insólito. Era Ángel González. Me pareció insólito porque era a la vez un poeta de su tiempo y un poeta fuera de su tiempo, y no en el sentido de que fuera anticuado, ni mucho menos. Era un poeta con una voz determinada, propia, una voz que conservó hasta el final de su vida. Ángel era un poeta con una preocupación social nada retórica, vivificadora. Ha sido un poeta al que yo leía con mucha frecuencia porque en muchos casos sentía que me quitaba las telarañas de los ojos. Era la suya una poesía que no parecía innovar y, sin embargo, lo estaba innovando todo. Ahora que no está debo decir que para mí siempre fue buena y refrescante la lectura de Ángel González. Lo guardo y lo guardaré entre mis poetas preferidos de cualquier tiempo."


Así recitaba uno de sus poemas, se irá el poeta, y nos quedarán sus letras, su voz y su recuerdo.







PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ


Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...


Ver información

Poemas



3 comentarios:

Victor dijo...

El poema es excelente, de verdad. Espero leer más.

Ana dijo...

Hola en mi primera visita!

COmo siempre me gusta despedirme con una sonrisa ... eligo esta, su, poesía , para hacerlo:

ESO ERA AMOR

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.

Beso de presentación.

Los amantes de la poesía dijo...

Victor debajo hemos dejado un enlace a poemas de este autor.

Bienvenida Ana y garcias por tan bellas palabras.